Primera quedada de pups. O la historia de 4 perros mojados tratando de buscar un plan B
- Luge
- 11 mar 2018
- 3 Min. de lectura

El pasado sábado 10 de marzo podríamos decir que fue la primera “quedada oficial” de la comunidad pup española. El evento llevaba planeado con una semana y media de antelación: la idea era quedar en el Rey Juan Carlos, un parque enorme que hay a las afueras de Madrid, y pasar el día allí, tirados en el césped como perros al sol. No era un mal plan para empezar una serie de encuentros mensuales de pups.
Pero el tiempo decidió cambiar los planes.

Para mi asombro, apenas tres días antes de la quedada, la previsión de lluvia había pasado de un inocente e improbable 10% a un 84%... y joder que si llovió… Así que, ante las inclemencias del tiempo optamos por buscar un Plan B: ir a un centro comercial y jugar un par de partidas a los bolos para echar la tarde. La convocatoria tampoco es que tuviera mucho éxito. Al final quedamos Charlie, Huan, Obieron y el que escribe. Huan iba a llegar antes de lo previsto, Charlie iba a llegar a un cuarto de hora tarde y a Obi le despertamos de la siesta mientras esperábamos que llegase… Así que acabamos en el Parquesur a las 6 de la tarde más o menos, con una lluvia infernal y yo haciendo maravillas para que no se empañasen los cristales del coche (una constante a lo largo de toda la tarde).
Ahí estábamos, Huan con su muzzle, Obi y yo con nuestras hoods y Charlie con su pelo rojo fosforito en mitad de un centro comercial. La experiencia no estuvo mal. La gente nos miraba y sus reacciones iban desde el quedarse mirando hasta los cuchicheos. Escuchamos la palabra frikis un par de veces y me pareció escuchar cómo unos chonis nos llamaban como ellos deben llamar a sus perros… Pero era algo que nos esperábamos. Como Obi y yo somos grandes tampoco es que pasase nada.
Al llegar a la bolera, el panorama era desolador. Por decirlo suavemente, iban por el número 20 y nosotros llevábamos el 79. Ni pistas de bolos, ni mesas de billar… nada… De modo que optamos por buscar otro centro comercial.
Al final nuestras patas acabaron en el Parque Corredor, en Torrejón de Ardoz. Allí, después de un par de compras express, probamos con otra bolera, pero tampoco parecía que fuéramos a encontrar una pista en toda la tarde. Decidimos parar a tomar algo a un TGB, donde la cajera y el cocinero se nos quedaron mirando, pero a estas alturas ya estaba curado de espanto (y en el fondo, mola que te miren). Un rato hablando y de risas, unas fotos y nos fuimos.
Como el plan nos había sabido a poco por el tiempo perdido entre bolera y bolera, propuse ir al Café Renacimiento, un bar de copas en Alcalá que me mola bastante y que al resto de pups parece que también les moló. Cayeron un par de rondas de batidos y otra de copas. Muchas risas y mucho cachondeo, momentos de terapia de grupo y abrazos y a la 1am ya iba siendo hora de volver a casa.
Al final dejé a cada uno en su casa, con lo que la fiesta se prolongó todo el camino, dándolo todo con Alaska a todo trapo y con el cachondeo que no paraba. Al final, fui el último en llegar a casa, a eso de las 3 de la mañana después de habernos cruzado Madrid de punta a punta.

Yo me lo pasé de puta madre, me reí un montón y disfruté como hacía mucho que no lo hacía. Ayer lo hablábamos todos, a muchos nos hacía falta salir una noche y olvidarnos de todo y, aunque el puppy head space es algo que todavía no he logrado desarrollar, pude desconectar de todas mis movidas y centrarme en pasar una buena noche con tres pups de puta madre.
La verdad es que nos hemos juntado un grupo bastante majo de pups y me parece increíble que en un par de meses, ya empecemos a hacer quedadas. Hace dos meses el panorama del puppy play en España era desolador, inexistente y disperso. Ahora ya no es sólo eso, sino que podemos empezar a ver a grupos de pups como ocurre en otros países. Ya no hace falta mirar twitter con envidia, es algo que estamos empezando a vivir aquí y ahora.
Y esto hay que repetirlo.







































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